La Pobla de Vallbona: decenas de viviendas construidas en los últimos meses en la zona sur del casco urbano revitalizan las villas este y oeste
TICO
DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. Estaba llamada a ser una de las
áreas de expansión urbanística más importante en la Pobla de Vallbona bajo el
paraguas del plan general de ordenación urbana (PGOU) que se aprobó en el año
2006. Tenía suficiente superficie urbana para aumentar de forma considerable el
número de viviendas, tanto en edificios como en viviendas unifamiliares, buenas
comunicaciones con el resto de carreteras y accesos con otras localidades,
además de tranquilidad en un entorno de menor densidad poblacional. El conocido
como “poble” se convertiría, de esta forma, en una de las zonas que experimentaría
un notable crecimiento. No en vano, la Pobla de Vallbona había sido uno de los
motores económicos durante la denominada burbuja inmobiliaria que se encargó de
multiplicar, por doquier, planes urbanísticos y habitantes en las décadas anteriores.
Sin embargo, la gran crisis que provocó el parón inmobiliario escenificado entre
los años 2009-2015, especialmente, supuso un duro golpe sobre las villas este y
oeste. El plan general que entró en vigor aquel año 2006, en el epílogo de
aquella legislatura trufada y coronada con la moción de censura, recogía el
desarrollo indudable de la zona sur del casco urbano, tras quedar colmatado en
el área norte. Hasta 900 viviendas recogía el documento urbanístico que podían
construirse entre ambas zonas, la este y la oeste, poco a poco, en función de
las necesidades futuras, sin tener en cuenta, por descontado, que la crisis
sería un freno notable para aquellas aspiraciones. En total se trata de hasta 71.000
metros cuadrados que ocupaban aquellas áreas, en su origen rústicas pero que,
en el plan general precedente, el correspondiente al año 1995, fueron declarados
terrenos urbanos directos, una posibilidad que recogía la legislación de la vigente
en aquella época. Sin embargo, la aprobación de un plan de reforma interior (PRI)
adaptaba la zona a la legislación imperante con la entrada del nuevo milenio, la
conocida como Ley Urbanística Valenciana (LUV).
La crisis dio al traste con cualquier
intento expansionista. Durante años, sólo se advertía la división en parcelas,
perfectamente delimitadas, en toda el área que se extendía desde el área este
al oeste, de ahí la nomenclatura urbanística bajo las que se las conocía. Incluso,
el plan general preveía que las obras de urbanización se podrían llevar a cabo
durante 32 meses en total, si bien el proyecto se podría haber ejecutado en un
margen de hasta siete años. Además, cabía llevar a cabo la conocida ronda sur,
una circunvalación que sacaría del casco urbano los centenares de vehículos que
transitaban por la calle Obispo Cervera, camiones de dimensiones notables,
motocicletas y turismos, sin cesar y con conflictos de tráfico en las horas
punta.
Tras los duros años de la crisis
económica y urbanística llegó la mejoría. La Pobla de Vallbona recuperó el tiempo
perdido y se emprendieron, nuevamente, los planes urbanísticos que a día de hoy
se están desarrollando a buen ritmo en la zona sur. A lo lejos se puede visualizar
las grúas desde las alturas que apuntan al desarrollo urbanístico en la
localidad. Poco a poco y sin parar. Tres grandes edificios en el anillo ciclo-peatonal
que circunda la zona son el mejor exponente de la nueva situación del “poble”.

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