La Pobla de Vallbona: el ayuntamiento considera que la granja de Bétera podría haber aumentado su espacio de 6.000 a 57.000 metros cuadrados y las cabezas de ganado de 850 a 3.500
TICO DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. La moción aprobada
por el pleno del Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona pone en evidencia que la
granja de vacas ubicada en el término municipal de Bétera es una de las cuestiones
que más preocupa a los vecinos y las vecinas de las urbanizaciones y áreas
residenciales radicadas en la localidad vallbonense y que se circunscribe a Vista
Calderona, Maquiva, el Cerrao, Lloma Llarga y els Aljubs, todas ellas en la zona
norte. Sus habitantes llevan años en pie de guerra contra una explotación ganadera
dedicada al vacuno por las molestias y problemas que supone su presencia en la
vida cotidiana. Malos olores, ruidos, insectos, daño ambiental, perjuicio posible
hacia los acuíferos de la zona y otro sinfín de vicisitudes que les ha hecho
ponerse de acuerdo contra la citada explotación. Han reclamado del Ayuntamiento
de la Pobla de Vallbona, desde un principio, que les defienda ante lo que consideran
una cuestión prioritaria por los efectos nocivos hacia el medio ambiente y han
reclamado, por ello, desde la administración local que asuma sus reivindicaciones.
La gota que colmó el vaso se originó ya hacia finales del mes de julio de 2023
cunado el Ayuntamiento de Bétera aprobó someter a información pública la modificación
puntual de su plan general para la compatibilización del uso ganadero intensivo
en un área de protección por productividad agrícola en grado 1, con la evaluación
ambiental, la versión inicia del plan general, un estudio de integración
paisajística, un plan de participación pública y, por último, una encuesta de
la modificación puntual, según la información a la que ha tenido acceso Infopoblano. De hecho, el Ayuntamiento
de la Pobla de Vallbona considera que los antecedentes jurídicos y urbanísticos
de la explotación ganadera “evidencian una situación de prolongada irregularidad”
ya que esta actividad se inició con una licencia concedida en 1997 para una superficie
aproximada de 6.000 metros cuadrados y unas 850 cabezas de ganado, si bien, en
la actualidad, esta explotación podría haber alcanzado dimensiones superiores a
los 57.000 metros cuadrados y alrededor de unas 3.500 cabezas “mediante sucesivas
ampliaciones sin la correspondiente cobertura administrativa”.
La moción aprobada relata las “graves molestias derivadas
de la actividad” y que implica riesgos evidentes y potenciales en materia de
contaminación de acuíferos, afección a la calidad del aire por las emisiones de
gases, impacto paisajístico, así como posibles consecuencias negativas para la
salud pública y la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas” y subrayan la
labor desarrolla por las entidades vecinales.
“Durante largo tiempo, la asociación de vecinos de la
urbanización El Cerrao y otras urbanizaciones de la zona norte han venido
impulsando diversas actuaciones para oponerse a esta situación, debido a la
intensa afección que la macrogranja ha generado en su vida diaria, especialmente,
en forma de intensos olores, ruidos y molestias continuadas”, afirma el escrito
que recuerda que la explotación se halla “en suelo no urbanizable especialmente
protegido por su valor agrícola, donde el planeamiento vigente limita de forma
expresa este tipo de usos, lo que refuerza la incompatibilidad urbanística de
la actividad en su emplazamiento actual”.

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