La Pobla de Vallbona abre expediente sancionador a una empresa por vertidos ilegales de aguas fecales en la balsa de laminación del sur del casco urbano
TICO
DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. La polémica que se suscitó en la
opinión pública de la Pobla de Vallbona a cuenta de la balsa de laminación
construida en las afueras del casco urbano de la localidad, en la zona sur, sigue
dando que hablar. El último de los acontecimientos está relacionado con el
vertido de aguas fecales que, de forma ilegal, aparecieron en esta balsa de
laminación de aguas residuales el pasado 29 de junio. Tras ser advertidos de la
situación, los empleados municipales procedieron a la limpieza y eliminación de
estos vertidos fecales dada la proximidad con zonas habitadas, cerca del “poble”
y los problemas que, de esta forma, se podían derivar. Además, los técnicos municipales
llevaron a cabo los correspondientes informes al respecto que forman parte del
expediente sancionador que ha abierto el Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona,
tal y como ha desvelado el propio equipo de gobierno, públicamente, en la
sesión plenaria, según la información a la que ha tenido acceso Infopoblano. La cuantía de la sanción y
los aspectos relacionados con la misma no han trascendido a la opinión pública,
según las mismas fuentes. Cabe recordar que esta balsa de laminación se
proyectó en su momento para recoger las aguas pluviales que bajan desde la
calle Poeta Llorente y transcurren por toda la avenida de Colón a través del
colector que se está construyendo en esta zona para terminar con los endémicos problemas
de inundaciones que azotan a los vecinos de esta zona del casco urbano. Por tanto,
las aguas pluviales son las únicas que pueden desembocar en esta balsa de
laminación. Sin embargo, a finales del pasado mes de junio fueron aguas fecales
las que finalizaron su recorrido en esta zona, de forma ilegal, según anunció
el propio equipo de gobierno en la sesión plenaria municipal. El vertido de las
aguas fecales se produjo en un clima de máximo interés y polémica por cuanto
los vecinos de la zona sur del casco urbano ya se habían mostrado contrarios a
la existencia de esta balsa de laminación de las aguas pluviales por cuanto
consideran que puede suponer múltiples problemas e inconvenientes en su vida
diaria. Entre ellos, destacan los malos olores, la invasión de mosquitos, los
mosquitos tigre, las ratas, las garrapatas y las pulgas, entre otros, según la
información a la que ha tenido acceso este periódico.
Los vecinos y habitantes de esta
zona añaden que los mosquitos y las ratas “son transmisores de enfermedades,
plagas e infecciones” y, por ello, iniciaron una movilización ciudadana a principios
de este verano con el objetivo de recabar mayor información por parte de las
autoridades municipales y, a continuación, reclamar una nueva ubicación de esta
balsa en otro emplazamiento, más alejada y que no suponga un quebradero de
cabeza y los problemas que aducen los vecinos. Incluso, los propios vecinos y
vecinas afectados se han reunido con las autoridades municipales al respecto.
En uno de los escritos que
repartieron y difundieron en el mismo periodo de tiempo, los vecinos afectados
por esta balsa adujeron que “por lo que estamos viendo, en el poco tiempo que
está hecha, no ha dejado de tener agua, que, con el calor, se ha convertido en
un pozo negro/imbornal de aguas podridas que puede poner en riesgo nuestra
salud”.

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