La Pobla de Vallbona: la falta de oferta y el elevado precio de los alquileres empujan a familias a buscar vivienda en pueblos de la Serranía

 


TICO DE VICENTE.- VALÈNCIA. La vivienda como primera y primordial prioridad para las personas llevan a buscar alternativas de todo tipo para que algo tan necesario como un dormir bajo un techo sea una realidad plausible en el día a día. Precios elevados, escasa oferta en el mercado inmobiliario, condiciones leoninas y cada vez más complicadas, problemas burocráticos o falta de información son algunas de las vicisitudes que día tras día deben resolver y afrontar multitud de familias y personas en su ansiada y codiciada intención de tener acceso a algo tan simple como una casa, un piso o una solución habitacional. Precisamente, una habitación para el caso de una persona sola se ha convertido en una solución momentánea o incluso duradera en el caso de aquellas personas que llevan mucho tiempo buscando alguna oferta que se adapte a sus posibilidades, especialmente aquellas que están marcadas por el tema monetario. La Pobla de Vallbona es el paradigma de localidad en la que durante los años de la burbuja inmobiliaria aprobaba sin descanso decenas y decenas de planes urbanísticos con ofertas de viviendas de todo tipo y condición, especialmente entre los años 90 y principios de los 2000. Convertido durante años en municipio dormitorio, se ha convertido en una referencia en el ámbito de la Comunitat Valenciana en cuanto a situación geográfica, bien conectada con el resto de infraestructuras públicas, puerto, aeropuerto, área metropolitana y carreteras principales, en el arco mediterráneo y aquellas de acceso al centro de la península. Multitud de urbanizaciones, áreas residenciales, edificios en pleno casco urbano y viviendas en el resto del término municipal de la Pobla de Vallbona han sido la consecuencia de esta evolución urbanística, en la que se han multiplicado los habitantes hasta alcanzar más de 28.000 personas empadronadas en la actualidad. Sin embargo, los años de despegue urbanísticos y económico de las décadas boyantes tuvo su contrapunto con la época de las vacas flacas, con una crisis sin parangón a nivel mundial que se tradujo en la pérdida de la vivienda que en su momento se pudo comprar gracias a un crédito hipotecario y la búsqueda, consiguiente, de una nueva casa donde poder vivir. La pérdida de los puestos de trabajo fue otro de los clavos gruesos que tuvieron que soportar multitud de familias y personas para hacer frente a una situación económica y social muy complicada.

No obstante, el paso de los años no ha supuesto, en modo alguno, un cambio radical en la concepción económica y social, donde tras los años duros de crisis se alcanzó una situación más tranquila y parecida en algunos aspectos a la que ya se experimentó antes del citado parón. Actualmente, en el caso de la Pobla de Vallbona, hallar una vivienda, un piso o una casa de pueblo es algo muy complicado y, a veces, inaccesible para muchas personas que han decidido traspasar el término municipal hasta llegar a la comarca de la Serranía.

Precisamente, localidades como Pedralba, Gestalgar, Domeño, Bugarra o Villar del Arzobispo son algunas de estas alternativas, donde se puede acceder a una denominada “casa de poble” con el dinero que se puede pedir en la Pobla de Vallbona por un piso austero y cada vez más escaso. Sin embargo, en estas localidades son cada vez menos las ofertas con la llegada de estos nuevos vecinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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