La Pobla de Vallbona pierde 940.000 metros cuadrados de tierra de cultivo dedicada a la naranja y las mandarinas desde el año 2017 en todo el término
TICO
DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. La Pobla de Vallbona ha sido, históricamente,
un municipio dedicado, en gran parte, a la agricultura, en especial durante los
años 70, 80 y parte de la década de los 90 pero, poco a poco, esta tendencia se
ha ido modificando de forma sustancial a medida que han transcurrido los años y
las nuevas tendencias económicas y los sectores que han ido tomando mayor protagonismo
se han encargado de modificar este dibujo. La construcción, el sector inmobiliario
y el sector de los servicios han sido algunas de los ámbitos que se han ido abriendo
paso con el devenir de los años y el paso de las décadas. Si bien la agricultura
ha mantenido su esencia histórica en determinados estratos, el resto de ámbitos
sociales y económicos se han encargado de tomar las riendas de la economía. Los
planes urbanísticos al acontecer de las modificaciones urbanísticas y el nuevo
planeamiento y la reordenación territorial han adquirido un protagonismo cada
vez más acusado. El campo ha dejado de ser una fuente de ingresos clara y
segura para muchas familias y vecinos de la Pobla de Vallbona al mismo tiempo
que se han tenido que adaptar a esta nueva situación. Dejar la azada y el
capazo para tomar un rumbo completamente diferente constituye una de las
alternativas que se han ido creando en los últimos años en la localidad, una
tendencia que se ha ido extendiendo al resto de la comarca de Camp de Túria a
medida que el campo ha dejado de ser rentable. En muchos casos, las zonas de
cultivo han dejado paso a planes de actuación integrada, mucho más beneficioso para
sus propietarios, la gran mayoría agricultores, que han visto en esta situación
una forma fácil y rápida de generar onerosas plusvalías. Bien pagadas, seguras
y con una perspectiva boyante. Los agricultores de la Pobla de Vallbona han
preferido tomar esta decisión a la vista de la escasa rentabilidad económica y
las negras perspectivas que ofrecía el campo. Además, a esta situación y nuevo
giro en sus vidas cabe añadir otra circunstancia, igual o más potente todavía:
la ausencia de un relevo generacional, que prefería cambiar de forma de vida
ante la escasa rentabilidad del campo y las duras y agotadoras jornadas de trabajo
que este sector económico implica en su día a día.
De esta forma, según la información
a la que ha tenido acceso Infopoblano, alrededor de 940.000 metros cuadrados de
terrenos se han dejado de destinar al cultivo de naranjas y mandarinas en la Pobla
de Vallbona en los últimos ocho años, o lo que es lo mismo entre los años 2017
y la actualidad. Los datos de la Conselleria de Agricultura certifican esta
nueva tendencia en la localidad, en la que se han dejado de destinar miles de
metros en productos autóctonas por su escasa rentabilidad, una tendencia que,
en la última década, se ha ido intensificando a un ritmo notable.
Según las fuentes consultadas por este
periódico, en el año 2017 se destinaban 580 hectáreas de terrenos al cultivo de
la naranja, pero actualmente esta cifra se ha reducido en 32 hectáreas, o lo
que es lo mismo 320.000 metros cuadrados menos. En cuanto a las mandarinas, la
tierra dedicada a este cítrico en el año 2017 era de 263 hectáreas frente a las
201 hectáreas del año 2024, o lo que es lo mismo, una disminución de 940.000 metros
cuadrados menos entre ambos cítricos, naranjas y mandarinas.
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