La Pobla de Vallbona: un estudio señala el peligro de inundación por modificar algunos bancales en el área norte al provocar alteraciones topográficas
TICO
DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. Las imágenes que se han vuelto a suceder
en algunas áreas de la Comunitat Valenciana a raíz de los efectos que la
borrasca “Emilia” ha provocado en determinadas comarcas y localidades
valencianas ha abierto el debate sobre el urbanismo que se ha llevado a cabo
durante los últimos años, el que se está llevando a cabo en la actualidad y,
especialmente, el que se espera para los próximos tiempos con los nuevos planes
y programas que diseñan y elaboran los respectivos ayuntamientos. En el caso de
la Pobla de Vallbona, el estudio de inundabilidad confeccionado por el
ayuntamiento en diciembre del año 2021 es una buena muestra de la situación en
la que se halla el término municipal. El documento analiza los niveles de riego,
las determinaciones de las zonas inundables, las inundaciones históricas, incorpora
un estudio geomorfológico de la zona de interés, la obtención de los caudales
de diseño para diversos periodos de retorno de las cuencas, el nivel de la
lámina de agua para los periodos de retorno y, especialmente, marca y fija las
medidas que se deben tomar para corregir el riego de inundación. De esta forma,
el estudio considera que el casco urbano de la Pobla de Vallbona “es la primera
zona conflictiva, la cuenca vertiente situada aguas arriba es de pequeñas dimensiones,
pero significativa por su afección sobre la zona más vulnerable del término”,
según el documento oficial al que ha tenido acceso Infopoblano. Además, alerta de que la zona de Maravisa, uno de los
núcleos de mayor crecimiento poblacional experimentado a lo largo de los últimos
años, es otra de las zonas “problemáticas, donde se producen inundaciones de
forma frecuente, causando importantes perjuicios a los vecinos”. Sin embargo,
existe más centros de atención para el equipo redactor de este estudio. Se
trata de los endorreísmos, un fenómeno en el que las aguas no tienen ningún
tipo de salida controlada. En este caso, el documento se fija en la Sima, “cuyo
nombre es significativo”, y el otro en el sur del término municipal “de grandes
dimensiones y cuya cuenca vertiente ocupa una gran parte del término municipal
y se extiende a los de Benissanó, Llíria y Benaguasil”.
El estudio de inundabilidad encara
su foco en el casco urbano, afectado por una vaguada que cuenta con una cuenca
vertiente de pequeño tamaño, si bien no dispone de una gran capacidad para
generar escorrentías “al atravesar una zona muy vulnerable puede causar importantes
molestias a la población”. La vaguada, prosiguen los técnicos, se identifica
aguas arriba de la zona urbana, abancalada y ocupada por terrenos de cultivo, si
bien algunos ya están abandonados. Incluso, algunos de estos bancales se han
rellenado con tierras y vehiculan flujos superficiales.
Esta sucesión de modificaciones “provocará
alteraciones que podrían afectar a terceros en la margen derecha, que podrían
ver incrementada la afección por inundabilidad. Incluso, la vaguada atraviesa
un aparcamiento y, posteriormente, queda “bloqueada transversalmente por varios
edificios”. Según estas fuentes, el flujo se concentra en la calle Esquirols,
además de la calle Losa del Obispo, junto al citado aparcamiento.

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