La Pobla de Vallbona se recupera de las operaciones inmobiliarias registradas cada año pero se mantiene lejos de la época del “boom” con casi 200 menos
TICO DE
VICENTE.- La Pobla
de Vallbona.- Hubo una época en la que la Pobla de Vallbona hizo del
sector inmobiliario uno de sus motores económicos principales y fio todo su
crecimiento y estructura socio-económica su razón de ser. Eran los años que
abarcan los finales de la década de los 90 y principios del actual milenio, con
el tamiz que impregnaba el recién aprobado plan general de 1995. Se trata de una
época en la que todavía había mucho margen de crecimiento urbanístico y, por
tanto, también, de prosperidad económica. Los programas de actuación integrada (PAI)
eran uno de los elementos característicos de aquellas décadas en los las empresas
constructoras, las inmobiliarias, los arquitectos, los ingenieros o las empresas
de materiales de construcción se unían, casi sin saberlo, en un único objetivo:
construir el mayor número de viviendas y hogares como singo de normalidad
social y económica. No había ningún tipo de reparo ni de cortapisa. Al contrario,
desde las administraciones públicas se alentaban las acciones ligadas al sector
del urbanismo y, por tanto, de las transacciones inmobiliarias. Fueron años “dulces”
donde este tipo de transacciones eran de lo más habitual y proliferaban por
doquier. Todo ello, hasta que en el año 2008-2009 se alcanzó el culmen e, inmediatamente,
empezó a dibujarse la línea descendente siguiendo aquel axioma que dice aquello
de que “todo lo que sube baja”. Poco a poco y año tras año se inició un descenso
a medida que los años avanzaban y la crisis hacía mella, especialmente, en
aquellas localidades más dependientes del urbanismo. Una crisis económica muy
dura de consecuencias inimaginables e imprevisibles desde años atrás destrozó
todos los cimientos económicos, sociales y políticos hasta el punto que la tasa
de paro alcanzó récords nunca vistos en el conjunto de España y obligó a la
administración a realizar un ajuste mu pronunciado en el que las capas medias y
bajas son las que sufrieron en sus carnes toda la crudeza posible, en toda su
extensión. No sería hasta más de seis o siete años más tarde cuando la economía
empezaba a enviar mensajes de una mayor alegría. Hasta entonces el paro, los
subsidios, las restricciones y los recortes en el gasto público se convirtieron
en vocablos muy habituales entre las personas, lastradas por los años de una mayor
expansión económica y urbanística.
En el caso de la Pobla de Vallbona, las transacciones
inmobiliarias que publica, trimestralmente, el Ministerio de Vivienda trazan a
grandes rasgos las diferencias entre una época y otra, o lo que es lo mismo, entre
los años del gran “boom”, la crisis terrible y, finalmente, la incipiente
recuperación urbanística y económica. Las 556 transacciones que se contabilizaron
en el año 2004, en plena expansión, se pueden comparar con las 361 que se
detallaron en el ejercicio de 2025, es decir, casi doscientas menos entre un
año y otro.
Fue, precisamente, el año posterior al inicio del covid,
en 2021, cuando esta cifra estuvo a punto de ser igualada, con las 554 operaciones
realizadas, sólo dos menos entre un ejercicio y otro. Desde entonces, en esta
localidad de la comarca de Camp de Túria ha evolución ha sido decreciente, con
un fuerte retroceso a partir del año 2022 que pasó de las 528 operaciones a las
390.

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