La Pobla de Vallbona: la caída de un árbol de notables dimensiones en la antigua discoteca Evento evidencia el paso de los años de la ruta del bakalao
TICO
DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. Durante años fue una pieza más en la
conocida y controvertida ruta del bakalao, aquella denominación bajo la que
subyacía una nueva forma de diversión durante los años 80 y buena parte de la década
de los 90 en la Comunitat Valenciana. Jornadas de farra y diversión en las que
se juntaban los días con las noches con interminables sesiones de discotecas en
las que un sonido común sonaba en todas las discotecas que formaban parte de esta
ruta. Templos que vertebraban diversas comarcas valencianas, desde la comarca
de Camp de Túria hasta l’Horta, pasando por la Ribera Baixa y Alta, el área
metropolitana valenciana o la comarca del Camp de Morvedre. Aunque suene paradójico
fue capaz de unir y dar a conocer las comarcas y las ciudades que formaban
parte de ellas entre la juventud, en algunos casos más que los propios libros
de texto. A los días se sucedían las noches, todo ello desde los jueves por la tarde
noche cuando empezaban a calentar los motores muchos jóvenes hasta bien entrada
la tarde los domingos. Los lunes por la mañana, mientras una gran mayoría iniciaba
una nueva semana laboral, era el momento de diversión de un colectivo que se encargaba
de amenizar las sesiones musicales: los disc-jockeys, los empresarios y todos los
trabajadores de las discotecas y centros musicales tras intensos e
interminables fines de semana. La escena de jóvenes en los aparcamientos de las
discotecas compartiendo charlas, bebida y diversión se esparcieron por toda
España a través de los medios de comunicación de la época, especialmente la
televisión, que hacían reportajes y noticias sobre un fenómeno que poco a poco
pasaba de ser una forma de diversión para muchos jóvenes valencianos y otros
venidos de otras comunidades -en un peculiar efecto llamada- a convertirse en
todo un fenómeno sociológico. La popularización de las drogas en aquella época
fue, también, un lastre y un estigma en muchos casos en una época en la que no
existía la regulación que existe hoy en día. Por ello, al mismo tiempo que era
una nueva forma de evadirse de los problemas y de los quehaceres diarios, la
ruta del bakalao, como así se la conocía a raíz de un disc-jockey que se refirió
así para designar el tipo de música, empezó a ser atacada y estigmatizada por
la proliferación de las sustancias que se consumían y que eran ya motivo de preocupación
para las autoridades sanitarias.
Sin embargo, la comarca de Camp de
Túria poseía su particular templo de devoción y visita obligada para los ruteros,
no sólo de los habitantes de la propia comarca sino, especialmente, de los
llegados de otras comarcas que enlazaban diversas discotecas a lo largo de las
sesiones musicales en jornadas que no tenían fin y que eran la principal forma
de diversión. La discoteca Evento, en un primer momento conocida como Galaxy,
era de obligada visita.
Tras el fin de la ruta, a principios
del actual milenio se cerró y pese a los infructuosos intentos de algunos empresarios
y disc-jockeys por reflotarla hace varios lustros, permanece cerrada y a la
venta: 1.450.000 euros es su precio. La caída de un árbol en la fachada de este
templo musical ha sido el último coletazo de lo que fue en su momento, hace ya
varias décadas.

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