La Pobla de Vallbona: “nos gustaría un uso terciario en lugar de industrial o logístico en los terrenos de Valforsa para evitar molestias a los vecinos”
TICO
DE VICENTE.- La Pobla de Vallbona. El Ayuntamiento de la Pobla de Vallbona
prefiere un uso terciario para los terrenos de la antigua fábrica de Valforsa,
situados frente a una conocida discoteca cerca de los accesos a la carretera CV-50.
Con un montante total de 37.832 metros cuadrados de suelo agrupados tras el
estudio de detalle aprobado por el pleno municipal, esta superficie supone un
aliciente para las empresas que pretende iniciar sobre la misma una actividad.
Sin embargo, desde el ejecutivo local se insiste en que deben ser actividades
compatibles con el planeamiento urbanístico aprobado y con los usos de los
alrededores. “Nos gustaría un uso terciario en lugar de una actividad
industrial al uso o con una posible actividad unida a la logística, ya que
pretendemos que no existan molestias o ruidos nocivos para los vecinos”, son
algunas de las afirmaciones que lanzan miembros del actual gobierno municipal
de la Pobla de Vallbona cuando hablan sobre el futuro de estos terrenos. Por lo
pronto, sobre los mismos pesa una suspensión de licencias que se aprobó en el
pleno de febrero del año 2025 en la que se especifica por un máximo de dos
años, según la información a la que ha tenido acceso Infopoblano. El objetivo del gobierno municipal es que en esta área
del término municipal no se produzcan aglomeraciones de camiones, vehículos de
gran tonelaje y otro tipo de situaciones que puedan suponer molestias hacia los
vecinos, especialmente en la urbanización situada cerca de la Rascanya. El uso
urbanístico dominante es industrial, con tolerancia de usos terciarios compatibles
(almacenamiento, logística, talleres, comercio mayorista, entre otros) siempre
que no generen molestias ni sean incompatibles con el carácter industrial,
según se asegura en el informe elaborado al respecto. Se permiten
construcciones destinadas a actividades industriales en general, como fábricas,
naves de producción o centros de distribución. Se incluyen oficinas
administrativas vinculadas, servicios técnicos, estacionamientos e incluso
equipamientos comerciales o recreativos de nivel local, en la medida que se
consideren compatibles con el entorno industrial. Se prohíben, de esta forma,
la vivienda residencial -salvo vivienda de conserje o guardería en el interior
de la parcela, si la ordenanza lo prevé- o actividades industriales insalubre o
nocivas no autorizadas.
Por ello, el ejecutivo local quiere
encaminar el futuro de esta parcela hacia usos más “amables” con el entorno, en
una de cuyas áreas se instalaron activades comerciales que funcionan desde hace
unos años. De hecho, entre las razones que se arguyeron para suspender las
licencias destacaba “la posible afectación al tráfico de vehículos en una zona
de especial sensibilidad en la que se aglutinan usos tan variados desde el residencial
con una acumulación de cientos de viviendas, dotacional escolar, comercial e
industrial”.
Evaluar la situación y redefinir los
usos que se pueden desarrollar en la manzana donde existen las dos parcelas que
se han agrupado en una son las razones por las que se ha llevado a cabo este
periodo de suspensión de las licencias. El ejecutivo local quiere evitar un
tráfico pesado en la zona incompatible con el uso residencial y comercial circundante.
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